Bienvenidos

Electra. Una de las grandes sufridoras de las historia. Una mujer peligrosa, porque no le queda nada que perder. Una mujer sedienta de sangre y de venganza. Una mujer con un inevitable complejo.

Me he liado con Electra; en el sentido de puro enredo creativo.


Me he obsesionado con ella, como en su día me obsesioné con la Goneril del Rey Lear, o con Medea. Pero esta vez he decidido abrir las puertas del taller… estudiar, aprender en público, con otros, mi invisible coro griego.

Aquí os invito a uniros a mi búsqueda. Bienvenidos.

Emilio Williams




23.7.10

Día 6: El temblor y el brillo de la existencia

En el aniversario del fallecimiento de un ser que se resiste todavía a cualquier apelativo, confirmo una vez más los consuelos de la literatura, y cómo los libros, y el arte en general, son los cables de cobre invisible que nos unen con el más allá. (El más allá en el sentido más amplio del cliché: el que desconocemos por descubrirse solo a la muerte, y también el que tenemos delante de nuestras narices y nos negamos a descubrir por pereza vital, temor o invalidez existencial).

El cable es esta ocasión Virginia Woolf. La gran partidaria de la habitación propia, que tanto le gustaba a mi amiga. Leo a Virginia Woolf en un Starbucks de Manhattan donde he tenido que crear de forma virtual una habitación propia para continuar mi venturosa búsqueda de Electra.

Fue en el tercer capítulo de su “Common Reader” donde Virginia Woolf articulaba a la perfección por qué continuamos regresando, una y otra vez, a estos enigmáticos textos clásicos griegos:

“Con el sonido del mar en sus oídos, viñedos, prados, riachuelos a su alrededor, los Griegos era más conscientes, incluso que nosotros, de la falta de piedad que tiene el destino. Hay una tristeza, en la espina dorsal de la vida que ellos ni se molestan en mitigar. Eran completamente conscientes de su lugar en la sombra, y al mismo tiempo estaban despiertos a cada temblor y brillo de la existencia; es ahí donde ellos perduran, y por ello acudimos a ellos cuando nos hartamos de la vaguedad, de la confusión, del Cristianismo y sus consuelos, de los tiempos que nos han tocado vivir.”

(Original en ingles: With the sound of the sea in their ears, vines, meadows, rivulets about them, they are even more aware than we are of a ruthless fate. There is a sadness at the back of life which they do not attempt to mitigate. Entirely aware of their own standing in the shadow, and yet alive to every tremor and gleam of existence, there they endure, and it is to the Greeks that we turn when we are sick of the vagueness, of the confusion, of the Christianity and its consolations, of our own age.)

En este mismo ensayo, Virginia Woolf analiza los enigmáticos gritos de Electra a lo largo de la obra de Sófocles. Pero este tema, importantísimo y difícil, lo tengo que aparcar hasta mañana.

Copio el link al artículo completo de Virginia Woolf.


No hay comentarios:

Publicar un comentario